martes, 25 de mayo de 2010

Más de 2.000 niños fueron secuestrados por sus padres en EE.UU. en 2009

Washington, 25 mayo 2010 (EFE).- Más de 2.000 niños fueron secuestrados el pasado año en Estados Unidos o llevados ahí desde otro país por uno de sus progenitores, informó hoy el Departamento de Estado, en el Día Internacional de los Niños Desaparecidos.

En este día, que fue proclamado el 25 de mayo de 1983 por el presidente Ronald Reagan, el Departamento de Estado llamó la atención sobre los miles de niños que son secuestrados a nivel internacional por un padre o familiar cada año.

Sólo el año pasado más de 2.000 niños fueron secuestrados en EE.UU. o llevados a ese país en esa condición, muchos de los cuales permanecen en paradero desconocido, indicó el Departamento de Estado en un comunicado.

El organismo señaló que desde su oficina de Asuntos para la Infancia concede la "máxima prioridad" al bienestar de los niños y las familias que han sido víctimas de secuestros internacionales de menores por sus padres.

"Apoyamos los esfuerzos internacionales para crear conciencia sobre la sustracción de menores y fomentar esfuerzos continuos para prevenir y responder a esta tragedia", indicó el Departamento de Estado en el comunicado.

"También aplaudimos a las numerosas organizaciones gubernamentales y privadas que trabajan sin descanso para recuperar a los niños secuestrados para que puedan volver a casa", agrega la nota.

Esta oficina se rige según la Convención de La Haya de 1980 sobre Aspectos Civiles del Secuestro Internacional de Niños.

Este tratado establece un marco jurídico entre Estados Unidos y los 68 países socios que han suscrito el documento para la recuperación de los niños trasladados ilegalmente desde su residencia habitual y que mantienen retenidos en otros países.

Entre esos países están España, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Francia, Alemania, Grecia, Guatemala, Honduras, Irlanda, Israel, México, Uruguay, Venezuela y Zimbabue.

En Estados Unidos se ha seguido de cerca el caso del pequeño Sean Goldman, cuya custodia era disputada por su padre, el estadounidense David Goldman desde 2004, cuando su madre, la ex modelo brasileña Bruna Bianchi, lo llevó a Río de Janeiro supuestamente de vacaciones, pero nunca regresó a Nueva Jersey, donde vivían.

Bianchi, que tramitó su divorcio en Brasil y se casó con un abogado miembro de una influyente familia carioca, murió hace dos años por complicaciones en el parto de su segunda hija.

Sean quedó entonces en manos de su padrastro de forma provisional mientras las autoridades dirimían quién tenía derecho a su custodia. Finalmente su padre lo recuperó hace unos meses.

En su campaña por recuperar al niño, Goldman obtuvo apoyo de Barack Obama, quien durante su primera reunión como presidente de EE.UU. con el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abogó por el regreso de Sean junto a su padre.

Sobre el caso también se pronunció en algunas ocasiones la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, quien pidió el cumplimento de la Convención sobre Secuestros de La Haya.

Otro caso fue el de la española María José Carrascosa, que se encuentra en una cárcel de Estados Unidos, condenada a catorce años de prisión, por llevarse a España a la hija que tuvo con su ex marido, el estadounidense Peter Innes.

Carrascosa fue condenada en diciembre del pasado año por llevarse en 2005 a España a la hija que tuvo con Innes y negarse a devolver a la menor a Estados Unidos, una situación que la llevó a una compleja situación legal después de que ella decidiera regresar a este país sin la menor y se escondiera de la Justicia.

La española, que ya ha recurrido esa sentencia pese a la oposición de su propia familia, se negó en 2009 a firmar un acuerdo extrajudicial entre las dos partes que, impulsado por las autoridades españolas y estadounidenses, le habría facilitado la libertad definitiva si aceptaba que Innes visitara a su hija.